Cabo de año
El Padre Damocles subió al altar para celebrar la misa del día y vio de reojo a Don Gume, el presidente de la colonia, con sus botas de piel de águila, cinturón de serpiente con hebilla grande, camisa blanca con dos espuelas a la altura del pecho y broches plateados y su pantalón topeka negro, de pie junto a su esposa Doña Ernestina cubierta la cabeza con su reboso, en la banca de hasta adelante, con la cruz de cabo de año de su suegra, Doña Petrita, que murió de vieja a los 102 años.
Los feligreses habituales se miraban unos a otros pensando en el atrevimiento del borracho de Don Gume y su mujer en misa, pues vivían amancebados desde que eran novios y nunca se paraban en misa, ni en navidad ni en año nuevo. Con estos piadosos pensamientos respondieron todos al "introito" del santo sacrificio: "y con tu espíritu".
La rencilla entre Don Gume y el Padre Damocles se remonta al día en que a Don Gume le quitaron la encomienda de recolectar fondos para la construcción de la iglesia que para entonces ya se había inaugurado como tres veces y en respuesta a esa mala acción, que ponía en entredicho la honradez del presidente, el Padre Damocles fue llamado por el obispo que le reprendió por negar la primera comunión al hijo de Don Gume solo porque quería entrar a misa con sombrero. Así que eran el uno para el otro, un roto para un descocido.
Apenas empezó el sermón Don Gume pensó: "haber cuántas piedras me lanza este cura desalmado" y sí, nada más comenzar, el Padre Damocles dijo: "es muy triste que los cristianos, bautizados, desoigan las enseñanzas de Nuestro Señor y de la Santa Madre Iglesia viviendo como animales, rejuntados, amancebados, sin la bendición del santo matrimonio. Y esto lo digo no por ustedes, sino por los de afuera, pues vienen a que les celebremos misas de primera comunión, de difuntos y hasta quince años de sus hijas cuando ellos viven en público pecado, sin cumplir el precepto dominical y mucho menos arreglar su situación matrimonial después de casi 40 años de vida juntos, ya para qué, me dicen, así estamos bien."
Don Gume acusó el golpe con estoicismo y, se podría decir, como todo un caballero, pero lo que sí lo sacó de quicio fue cuando el Padre Damocles dijo: "pero si se quieren condenar, es su problema, no el mío, aquí que no vengan a pedir favores a la mera hora." Si ya sudaba la gota gorda por las miradas de todos, que se clavaban en la nuca como cuchillos, oír las risitas de las beatas señoras y las murmuraciones de los santos varones, le crispaba el ánimo. Se movía de un lado a otro, se acomodaba, tosía, se rascaba la cabeza, aguantando y esperando que el sermón terminara. "Va a ver lo que le hago, aquí mero, no me importa" se dijo en lo más secreto de su corazón. Ahí donde solo Dios conoce nuestros pensamientos.
La misa continuó como de costumbre, la bendición de las ofrendas, la limosna que Don Gume dio con generosidad sacando un billete de 200 pesos que todos pudieron ver, luego el ofertorio, el santus, la consagración momento durante el cual Don Gume y Doña Ernestina se hincaron con toda devoción, sin fingimientos, agradeciendo a Dios por la vida y la muerte de Doña Petrita y luego el momento de la paz, que dieron a diestra y siniestra con una sonrisa amable hasta llegar al cordero de Dios. Todo en calma, con parsimonia y grave continente, casi con espiritual unción.
Una vez que el Padre Damocles hubo comulgado distraído por arrebatados pensamientos sobre la actitud de Don Gume, se dispuso a dar la comunión a los feligreses y notó cómo Don Gume y su esposa, muy serios y derechitos, se formaron en la fila de los buenos cristianos, para alimentarse del sagrado banquete.
Eso fue el colmo, hizo de tripas corazón, y a la velocidad de la luz pensaba qué hacer cuando tuviera frente a sí a Don Gume respondiendo amén y abriendo la boca y sacando su asquerosa lengua pendenciera para recibir la sagrada forma. Todo le daba vueltas, solo tenía ojos para el ese par que estaba ya a un paso de él. Cuando lo tuvo de frente, se turbó y Don Gume dijo, con una voz clara y serena, "y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y uno en todo a ti, haz Señor que jamás me separe de ti". Inclinó la cabeza, dio un taconazo al estilo militar, giró flanco izquierdo y se llevó tras de sí a su mujer que lo seguía sin saber qué hacer. Los feligreses no sabían si había comulgado o no porque Don Gume iba moviendo la boca como si así hubiera sido. El Padre Damocles regresó para limpiar los vasos sagrados y terminó la misa invocando a la Santísima Virgen María. Ni una palabra para Doña Petrita, esta era su venganza.
Don Gume y su esposa, un tanto tristes porque no nombraron a su suegra, lo que le acarrearía unos años más en el purgatorio, se quedaron de pie sin moverse. Nadie se iba. Todos esperaban para ver qué sucedería. ¿Bendeciría el Padre Damocles la cruz de cabo de año?
En la sacristía, el Padre Damocles se paró frente al crucifijo y escucho que le decía: "te escogí para ser pastor de mi rebaño, para cargar a la oveja descarriada y para bendecir a los pecadores". Sí dijo el Padre Damocles, pero éste ni es de tu rebaño, es lobo con piel de oveja y en cuanto a ser pecador, sí lo es y por mucho". "¿No crees que deberías bendecir la cruz de cabo de año, así como yo te bendije a ti cuando te ungí sacerdote y te sigo bendiciendo a pesar de tus pecados?".
El Padre Damocles no tuvo más remedio. Tomó el hisopo y el agua bendita, salió de la sacristía, se dirigió al altar e hizo una seña a Don Gume para que se acercara con la cruz. Rezó un padrenuestro, avemaría y gloria, hizo el responso de difuntos y asperjó la cruz y a Don Gume y su esposa. No esperó que le dieran las gracias, se dio la vuelta y se metió en la sacristía.
Don Gume y Doña Ernestina tomaron la cruz, caminaron por el pasillo hasta la salida, se voltearon para persignarse y se fueron al panteón a poner la cruz. No hablaron durante el camino, pero su corazón iba agradecido a Nuestro Señor por haber bendecido la cruz de su suegra que seguro ya podría salir del purgatorio y, sí, por el Padre Damocles, que era su párroco.
* Cualquier parecido con "Don Camilo y el honorable Peponne" es total y completa coincidencia, ante quienes me quito el sombrero.
* Publicado el 2 de mayo del 2020 en mi blog EL DESEO PIDE CUMPLIMIENTO.



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